Desetiquetando la realidad

No pienso lo mismo cada día.

Hoy he actuado así, no me lo exijas ya cada día de mi vida. No, no soy de ese tipo de personas. No soy un tipo de persona. Aunque a la centésima repetición es posible que lo acabe siendo.

No escribo sobre nada en concreto. Hoy he escrito poesía, quizás mañana un manifiesto. Este no es mi estilo, solo la ropa que me he puesto hoy.

Para saber qué opinaré mañana, no me preguntes hoy. No soy esta, porque no quiero verme hoy en esa palabra, aunque me la hayas regalado en forma de halago. No me encasilles, porque mañana me voy a tener que mover. No me sentencies, ni con la condena de cumplir lo malo, ni la carga de mantener lo bueno.

No me describas, como me hago yo misma desde que puedo recordar. Cada vez que me defino desecho infinitas partes de mi que podrían ser, pero ya no serán. Me obligo a ser fiel a mis palabras aunque ya nada tenga que ver con la espontaneidad. A desempeñar repetidamente el papel de lo que un día fue una expresión real.

Que hoy quiero volar, pero no puedo, porque ayer me visteis caminar.

La historia que nos contamos es solo una forma de ordenar todo el hermoso caos y explosión de creatividad de lo que podríamos ser. Una historia lineal que apenas se aguanta en pie, apenas se le puede llamar línea. Porque se muere de ganas de expandirse hacia todas partes.

No tengo una forma estable, aunque lo haya intentado horrores. No me exijas esas obligaciones porque no poseo esa identidad. Tengo unas cuantas más. Y quiero abrazarlas todas aunque desoriente y enfade al mundo a mi alrededor.

No me encuadres con tus preguntas ni me obligues a contestarlas, porque no quepo en esas respuestas. No me limites a lo que puedes describir. A lo que quieres entender. Al tiempo que me has dedicado. Porque no paro de moverme, y quizás ya no estoy allí. Igual que tú, y él, y ella.

Lo sé, da miedo. Entiendo tu necesidad de orden, de etiquetar y nombrar. Pero sé consciente de que empequeñeces tu alrededor. Porque soy muchas. Somos muchxs, cada unx de nosotrxs.

No cohíbas, por favor, lo que quiere salir de mí. Y te lo digo a ti, igual que me lo digo a mí. No tengas miedo, no temas a la confusión. No te quedes en la categorización. Puedes usarla, igual que usamos el número para pedir turno en la pescadería y establecer un orden, sabiendo que no somos ese número. Ese número no nos define. Porque al salir de ahí, ya no te sirve. Igual que el papel que me han dado.

Y perdonadme, antes de nada, por las veces en que os he acorazado.

Atrévete conmigo a ser cada día desertorxs de nuestro papel. Atrévete a abrazar el caos y aceptar lo que no comprendemos. Aceptar que no controlamos. Para dejar ser, la vida, a nuestro alrededor.

2 comentarios sobre “Desetiquetando la realidad

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