Prohibido pisar las flores

Desearía, realmente, sentir lo que sientes tú. No solo conocerte, saber de tu existencia y de la injusticia que te acorrala. Hoy no quiero simplemente analizar racionalmente y decidir que estoy de tu lado.

Deseo sentir tu lucha y opresión desde tu ser. Con tu experiencia a cuestas. Estar en tus huesos por un minuto. No solo entenderla. Sentirla, para que no me quede otra que dejar todo lo demás y unirme a tu grito, al que le faltan voces de apoyo.

No quiero hablar desde el imaginar, desde el privilegio de poder solo imaginar, tu conflicto. No es que me guste sufrir, pero me siento en parte una farsante que sabe que debe estar ahí, pero sin sentirlo del todo.

Aunque sea un ratito, sentir en mis huesos lo que es sufrir una injusticia de las silenciadas. De esas de las que ni si quiera se espera una rebelión, porque se hace oídos sordos a vuestra razón. O porque os han condenado al papel de no rebelaros.

Quiero entender de otra manera que con mi mente, lo que es desear la resistencia. Lo que sería no tener otra opción más que esa. Comprender la disidencia de los cuerpos ignorados. De las vidas a las que damos menos valor. Ser capaz de sentirme parte de esa lucha que no me afecta a mí. Y sería bonito que tú entendieras la mía, que ni te ha ni rozado.

Implantando un chip, quizás, que con un solo segundo te permita sentirte la otra persona, su dolor y su fuego.

Para que todxs, de una, lo entendamos.

Y vayamos hacia la misma dirección. Ya de nada valdrían los discursos. Sintiendo lo que siente el otro, toda lucha sería la misma. No habría corrientes ni discursos que te convencieran de lo contrario. “Lo he sentido, no me mientas más”.

No puedo conseguirlo de momento, aunque quizás no es necesario. Estoy contigo aun sin haber vivido tu dolor. Sin entender al 100% tu batalla. No soy tú, pero voy contigo. Hacia la misma dirección. Te reconozco, a ti y a tu derecho despojado. Y me bastan tus palabras para creerte. Espero que basten las mías para que te unas a mí también. Así, creyendo a lxs que alguna vez fueron pisadxs, por la verdad y contra el silencio, no habrá bandos ya.

Porque no tiene que ser la tuya o la mía. Juntas son una más fuerte. Y la misma.

No somos enemigxs, no los creas más.

Que hay solo una lucha. ¿La ves?, ¿la sientes?

2 comentarios sobre “Prohibido pisar las flores

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  1. Si consiguiéramos sentir las emociones del resto, creo que muchas de las injusticias y de los problemas que nos acompañan desaparecerían. Y a falta de eso, la solución que planteas de confiar y apoyar a pesar de que no sepamos por no haber vivido me parece una muy buena medida.

    Felicidades porque es una reflexión muy buena 🙂

    ¡Saludos!

    Le gusta a 1 persona

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